El
hombre ha experimentado mucho
Nombrado a muchos celestes,
desde que somos un diálogo
y podemos oír unos de otros
Nombrado a muchos celestes,
desde que somos un diálogo
y podemos oír unos de otros
Hölderlin
Me preocupa el creciente cercenamiento de
libertades al que se somete al pueblo argentino ante la mirada pasiva de
universidades, empresas y otras instituciones. Nadie parece animarse a tomar
una posición o emitir una opinión institucional pero tampoco lo hacen -a título personal- los
empresarios, intelectuales e industriales de carne y hueso. Ésa falta de
compromiso, ésa suerte de cobardía política los convierte en cómplices antes
que en víctimas. No es el caso de Negocios Inmobiliarios, que aquí fija hoy su
postura.
Creo que Libertad es la capacidad de elegir y
de obrar según la propia voluntad.
Sólo es libre quien puede elegir, es decir
quien puede decidir, distinguiendo entre distintas opciones, realizar juicios
de valor entre lo mejor, lo peor, lo bueno y lo
malo y prever las consecuencias de los hechos. Quien no tiene capacidad
de discernimiento o libre albedrío nunca podrá elegir y sólo seguirá las modas
o acatará lo que el sistema o el poder de turno le manden. De allí que el
hombre ignorante nunca sea libre, parafraseando la histórica sentencia de un ilustre miembro de
nuestra América podría afirmarse que más daño que el colonialismo nos ha hecho nuestra
propia ignorancia.[1] Para los romanos Liber y Libera (sus equivalentes de los
griegos Ariadna y Dionisos) de donde proviene el vocablo Libertad, eran los dioses
de la virilidad y del juego de la vida. Nótese que en el origen de la idea o concepto greco-romano de
libertad, el dios de la libertad es también el de la virilidad. Sin libertad no se puede crear pero tampoco
pro-crear.
La libertad se defiende con tolerancia a las
voces diferentes, con altruismo político a la hora de los renunciamientos pero
también con la firmeza del mazo ante las aventuras autoritarias. Más allá de si
somos el zoon politikon del estagirita o el bípedo implume del fundador de la
academia lo cierto es que el hombre es un ser gregario que vive en comunidad. Y
lo que vale para los hombres
individualmente, vale -mutatis mutandis- para un conjunto de hombres, la
sociedad. Así una sociedad que descuide la formación de sus miembros o que carezca
de ilustración no alcanzará estándares de calidad institucional. Y será incapaz
de proveerse de alimentos o de producirlos, de proveerse de energía o
producirla, de proveerse de tecnología o
producirla, en suma, será incapaz de alcanzar el desarrollo. Incluso una
sociedad avanzada que no ponga su mayor empeño en invertir en ciencia y
tecnología no podrá mantener el mismo grado de desarrollo tecnológico dentro de
veinte años. (Hoy América Latina y el Caribe condensan el 10 % de la población
mundial pero contribuyen sólo con el 3% a la producción científica, y de ése 3%
más del cincuenta por ciento es aportado por Brasil)
Entiendo Sociedad a la manera Bungeana[2]
como un supersistema integrado por los siguientes subsistemas a) Un subsistema
político compuesto por el conjunto de normas, tratados, leyes y formas de
gobierno que los hombres de un determinado territorio se han dado para sí. b)
Un subsistema económico compuesto por las fuerzas productivas y las
relacionadas con el trabajo, el capital y la generación de riqueza dentro de
ése territorio, c) un subsistema cultural compuesto por la lengua, las
instituciones educativas, las académicas y la producción de actividades
culturales, d) un subsistema biológico caracterizado por los lazos de parentesco
o de sangre entre los miembros, las relaciones amistad y vecindad, la salud de
la población etc.
Todos son importantes, y de de acuerdo a su
relación de fuerzas habrá democracias
sindicales, social democracias, democracias liberales, democracias capitalistas
o democracias socialistas. (Ej. Si de la
relación armónica de fuerzas se destaca la clase obrera y sus reivindicaciones
en la participación de la renta nacional habrá social democracia, si sobresalen
los emprendedores y amantes de la libre empresa habrá una democracia liberal etc.)
Siendo las sociedades sistemas dinámicos, como tales mutan en el tiempo,
pudiendo degenerar en autocracias, tiranías o dictaduras, es allí donde se rompe
el equilibrio entre los subsistemas, la relación armónica de fuerzas, y el
resultado a lo largo de la historia ha sido siempre el mismo, el atraso y el
subdesarrollo. Ya lo decía Kant al afirmar que las monarquías eran más
propensas a la guerra porque en ellas el soberano consideraba que el estado era
de su propiedad[3]. Pero esta apropiación del
estado no es privativa de las monarquías, como lo atestiguan la
Atenas de Pericles, la Francia de la Postrevolución o la Rusia de Stalin y esto por
no mencionar ejemplos domésticos. Una democracia -y por tanto las Libertades-
está en peligro cuando el subsistema político o el económico están por encima
de los demás.
Si sobresale el político se debilitan los
derechos ciudadanos al par que se descuidan el educativo y el económico con el
agravante de que estos son los
generadores de riqueza de una sociedad. Si prevalece el económico se corre el
peligro de debilitar los derechos de los consumidores y del estado mismo al no
poder hacer frente a prácticas monopólicas o cayendo rehén del mundo
financiero. Un estado justo debe por tanto respetar las normas, ejercer la Justicia sin mirar a
quien, solidificar las instituciones, mantener la división de poderes, trabajar
por la alternancia y combatir los monopolios, y dentro de ellos, al más injusto
y peligroso de todos: el monopolio estatal. En la ex URSS los intelectuales
fueron factor del cambio pacífico y democrático, aquí en cambio los
intelectuales han hecho elogio de la violencia revolucionaria.
Vine a este mundo en la década del ´70 es decir
abrí los ojos en un país regido por ideas de violencia. Y empecé a pensar en
términos políticos durante la batalla del Atlántico Sur el retorno de la
democracia y poco tiempo después con la Glasnost la Perestroika y la caída del muro. Reagan,
Tatcher, y Gorbachov no me fueron ajenos, tampoco la apoteosis de la ex
Yugoslavia. Por entonces abracé el nacionalismo, ideas que al poco tiempo
deseché y mi cuerpo se convirtió en un laboratorio de incesantes ensayos y
propuestas políticas, las que no tardaron en volverse públicas.
En las naciones desarrolladas las fuerzas
electorales renuncian al monopolio político y procuran modernizarse, aquí hay
un partido que con su constante mimetización con el gobierno es obstáculo
permanente de modernización, de la misma manera que lo son la izquierda arcaica y la derecha reaccionaria.
El resto de los partidos han intentado renovarse pero ninguno ha sabido llegar a la ciudadanía. Nuestras fuerzas políticas vieron pasar de
largo la modernidad. Sin embargo los
hechos acaecidos en los últimos años que
tienen como protagonistas al pueblo en su conjunto: la primavera árabe, la
resistencia del pueblo griego, (la revolución pacífica de Islandia) nos
inspiran admiración y nos infunden esperanzas que habíamos perdido. Somos testigos de la crisis de
representatividad de las democracias occidentales y probablemente de su
desaparición tal y como las conocemos, pero es imposible saber cuáles
instituciones políticas o económicas reemplazarán las actuales. Muy pocas veces
la historia es lineal todo aquel que la haya frecuentado sabe que ésta es
imprevisible y gusta del azar y la
contingencia. Pero tras marchas y contramarchas a lo largo de milenios, si hay
un sentido, ése parece ser la expansión del Ideal de Libertad Humana, y
Defender la democracia es defender la Libertad y el pluralismo, no hacerlo, no sólo es un
error intelectual y político, sino además una falta moral. Porque la Libertad, el pluralismo,
la “Democracia son antes que nada diálogo, y el diálogo abre las puertas a la
paz”[4],
y dentro de ella, la paz social.
Rubén Ferradás Campos
[1] Simón Bolivar, Discurso Ante el Congreso de la Angostura, Febrero
15 de 1819. “Por el engaño se nos ha
dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que
por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo
ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la
intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de
todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que
son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad, la traición por el
patriotismo, la venganza por la justicia, (…) Un pueblo pervertido si alcanza
su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzarán en
mostrarle que la felicidad consiste en la práctica de la virtud; que el imperio
de las leyes es más poderoso que el de los tiranos. Saber y honradez, no
dinero, es lo que requiere el ejercicio del Poder Público”
[2] Mario Bunge, Las Ciencias Sociales en discusión., Ed.
Sudamericana 1999
[3] Immanuel Kant, La Paz Perpetua, textos
preliminares y definitivos. Ed. Porrúa, Mexico 1990. “Un estado no es un
patrimonio o un haber. Es una sociedad de hombres sobre la cual nadie, sino
ella misma, puede mandar y disponer” Pág. 217 (…)” En cambio, en una constitución en la cual el súbdito
no es ciudadano, en una constitución no republicana, la guerra es la cosa más
sencilla del mundo. El jefe del Estado no es un conciudadano, sino un amo, y la
guerra no perturba en lo más mínimo su vida regalada, que transcurre en banquetes,
cazas y castillos placenteros. La guerra, para él, es una especie de diversión,
y puede declararla por levísimos motivos, encargando luego al cuerpo
diplomático –siempre bien dispuesto- que cubra las apariencias y rebusque una
justificación plausible” Págs. 222-223
[4] Octavio Paz, Pequeña Cronica de grandes días,
Pág. 92 Ed. Fondo de Cultura económica 1990
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